69_70
   

 

 

edad de las bodas, nadie querrá casarse con vosotras por la deshonra de vuestros padres que hasta vosotras alcanzará. Huérfanas y abandonadas arrastraréis una vida miserable Vuestro padre mató a su padre, se casó con la que a él engendró y os obtuvo a vosotras del mismo vientre que a él le dio a luz. Así ocurrirá si tú, hijo de Meneceo, Creonte, que eres el único pariente que las queda, no amparas a tus sobrinas, las dejas sin maridos y permites que vaguen por el mundo como pordioseras. ¿Verdad que no lo harás así? Prométeme, con tu mano puesta en la mía, noble Creonte, que serás su apoyo y su escudo protector. (CREONTE le da la mano.) Hijas mías, nada puedo deciros, pues a tan tierna edad nada comprenderíais. Concédaos el cielo una vida tranquila y modesta, y con ella, la felicidad negada a vuestro padre.

 

CREONTE.- Está bien; pero basta de sollozos. Entra en Palacio, Edipo.

 

EDIPO.- Dolorosa prueba es para mí entrar nuevamente por esas puertas, pero obedezco con una condición.

 

CREONTE.- ¿Qué condición?

 

EDIPO.- Que me destierres lejos de la patria.

 

CREONTE.- Eso es cosa del dios, no mía.

 

EDIPO.- Los dioses están contra mí.

 

CREONTE.- Entonces obtendrás en seguida los que deseas.

 

EDIPO.- Y por tu parte, ¿Me prometes que lo harás?

 

CREONTE.- No necesito prometer aquello que debo hacer.

 

EDIPO.- Pero yo necesito que me alejes de aquí.

 

CREONTE.- Vamos, deja ya a tus hijas y entra en Palacio

 

EDIPO.- ¡Oh, no, no! ¡No me las quites!

 

CREONTE.- No quieras mandar siempre. No olvides que cuando podías hacerlo, tampoco eras siempre obedecido.

 

CORIFEO.- ¡Ciudadanos de Tebas, nuestra querida patria! Contemplad el ejemplo de Edipo, el soberano venturoso de ayer, el que descifraba los enigmas, el que se hallaba en la cumbre del poder y al que se miraba con envidia por los goces que disfrutaba; vedle ahora hundido en el negro abismo de la desdicha. Jamás llaméis feliz a ningún ser humano hasta que, traspasado el umbral de la muerte, pueda afirmarse con certeza que nunca conoció la desventura.

(Entra EDIPO en Palacio. Le siguen CREONTE y las dos niñas. El Coro se retira.)

69

70

Ir a primera página Retroceder una página Avanzar una página Ir a la última página
Ir a Pg.